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Nutrición Integral a Base de Plantas

Nuestras decisiones alimenticias afectan gravemente el medioambiente y mucha gente no es consciente de las consecuencias. Podemos empezar hoy reduciendo el consumo de productos animales y así poner de nuestra parte. Aprende en esta sección porque deberías cambiar tu estilo de vida y alimentarte a base de plantas para el bien del medioambiente.

Estamos en grave peligro de que los daños que estamos causando al planeta serán irreversibles y tendrá una reacción en cadena haciendo colapsar la estabilidad del planeta como lo conocemos. El planeta nos está advirtiendo desde hace décadas, los científicos están advirtiendo de la gravedad del problema desde entonces, pero no ha sido suficiente hasta ahora para reconducir el curso. El científico Johan Rockström de Suecia ha definido 9 límites planetarios que afectan a la estabilidad del planeta. Explica con un sistema de semáforo y determina que riesgo corremos de causar daños irreversibles dentro de cada límite. Verde, estamos dentro del límite aún para reconducir nuestro curso. Amarillo, estamos en zona de peligro y se están produciendo serios daños. Y por último, zona roja, si no actuamos ya, será demasiado tarde.

Estamos en zona amarilla, hemos cruzado la barrera de 350 ppm (partes por millón) de concentración de CO2 en la atmósfera con un aumento de temperatura en la atmósfera de 1,1 grados en comparación con niveles preindustriales. Estamos contribuyente a una velocidad jamás vista a su avance, en 2020 estábamos en 415 ppm y vemos las consecuencias con ejemplos como intensidad y frecuencia de sequías, olas de calor, incendios forestales más intensos y frecuentes, inundaciones, derretimiento acelerado de las capas de hielo en los polos y en zonas de heladas permanentes con su consecuente subida del nivel del mar y el colapso de arrecifes de coral.

Un coral blanqueado está muy enfermo. Cuando el agua se vuelve muy cálida un coral se blanquea, algo que ocurre con más frecuencia e intensidad a causa del calentamiento global. En grandes extremos térmicos, como hemos visto en los blanqueamientos masivos de las últimas décadas, pueden morir muy rápido. Se cuecen. El impacto de un episodio de blanqueamiento es diez veces mayor que el de un ciclón tropical de categoría cinco. La Gran Barrera de Coral en Australia, el mayor sistema de arrecifes del mundo, dónde yo buceaba en 2009, está sufriendo eventos de blanqueamiento masivo. El resultado es que la mitad de los corales de este milagro planetario, que se puede incluso ver desde el universo, un escandaloso 50% ya se han muerto. Y si seguimos calentando el planeta a este ritmo a finales de esta década la Gran Barrera de Coral de Australia será un cementerio de corales. En 2020 Australia ha sufrido incendios jamás vistos con unos 20 millones de hectáreas calcinados que han matado a 3 mil millones de animales. Es una catástrofe ecológica sin precedentes con graves consecuencias. 

Se estima que si llegamos a la zona de alto peligro en 450ppm y una subida de temperatura de 1,5 grados, llegamos a un punto de destrucción sin retorno.

Para más información te invito a ver el documental en Netflix – Cowspiracy.

Límites de la Biosfera son aquellos que están en la Tierra Viviente como la configuración de la Tierra. ¿Cómo es la configuración de los hábitats en la Tierra? Las tres selvas, el bosque templado, el bosque boreal, los pastizales, los humedales. Estamos transformando estas biomas naturales. Con deforestación para ganado y cultivar soja, hemos talado un 20% del Amazonas, y así disminuye su capacidad de mantener su equilibrio causando sequías y un proceso de sabanización en la selva. Sabanización significa que la selva muere y se produce una vegetación típica de una sabana. Al convertirse se pierde la capacidad tan vital de atrapar el CO2 en la atmósfera, así accelerando su concentración en la atmósfera y no sólo eso, al morirse los árboles se libera CO2 a la atmósfera también. El límite para entrar en zona amarilla era un 25% de deforestación, pero ya eliminamos un 40% de la cobertura boscosa del mundo.

La agricultura animal es increíblemente derrochadora. Utiliza grandes cantidades de tierra, agua y energía, a la vez que nos proporciona menos calorías en carne, leche y huevos de las que alimentamos a los animales. No es una forma sostenible de alimentar a una población humana en crecimiento. En total, un tercio de la cosecha mundial de cereales y el 90 por ciento de la cosecha mundial de soja se destina a los animales de granja. Para producir estas enormes cantidades de alimentos, la tierra se lleva al límite con la aplicación de fertilizantes, pesticidas y otras prácticas perjudiciales para el suelo. El noventa y cinco por ciento de nuestra comida se cultiva en la capa superior del suelo, convirtiendo el suelo superior en uno de los componentes más importantes de nuestro sistema alimentario. Sin embargo, las prácticas agrícolas convencionales han hecho que casi la mitad del suelo más productivo del mundo haya desaparecido en los últimos 150 años. Solo en los Estados Unidos, el suelo en tierras de cultivo se está erosionando 10 veces más rápido de lo que puede ser repuesto. Así también se busca cada vez más tierra fértil para cultivar soja y así se está deforestando selva y destruyendo habitat para animales salvajes. Uno de los habitats más importantes del mundo son los manglares. Los manglares son barreras cruciales contra las tormentas. Protegen a las comunidades de marejadas ciclónicas o incluso de tsunamis. Y, aun así los 38% de los manglares del mundo han sido destruidos (fuente: Seaspiracy) para la cría de gambas y langostino.

Si bajamos en la cadena productiva y saltamos el último paso, podemos ahorrar muchos recursos. En vez de cultivar cereales para alimentar a los animales que luego comemos, pasamos directamente a cultivar cereales, legumbres, fruta, verdura para nuestro consumo y así sólo necesitamos la mitad de tierra.

El segundo límite de nuestra Biosfera es la Biodiversidad.

Se define con todas las especies que viven en el agua y en la Tierra y es el segundo límite de la Biosfera. En sólo 50 años hemos eliminado un 68% de la Biodiversidad en nuestro planeta. Estamos desequilibrando el frágil equilibrio del planeta de vivir y reproducirse. Cerca de 70% de las especies de cultivo mundiales dependen de insectos de polinización, pero la expansión de monocultivo intensivo está provocando una disminución drástica de insectos. La ironía es que nuestra producción global de alimentos elimina justo aquello de lo que depende nuestra producción de alimentos! Los insectos!

No tenemos que cuidar la Biodiversidad por su belleza o responsabilidad moral de una especie a otra, no. Tenemos que cuidar la Biodiversidad, porque es la pieza fundamental para el funcionamiento de nuestra sociedad. Es clave para la producción de alimentos, la limpieza de agua y aire, el aislamiento de carbono y el equilibrio de nutrientes. No se puede definir exactamente todos sus beneficios, pero cuando desaparecen es cuando vemos la gravedad del problema. Un planeta sin insectos no funciona, sólo 30% de aves son salvajes y un 4% de mamíferos quedan en el mundo. Estamos en la zona roja con la perdida de Biodiversidad y no podemos permitirnos ni 1% de perdida más para evitar una catástrofe.

La agricultura animal utiliza el 85% de nuestras tierras de cultivo pero nos proporciona solo el 18% de nuestras calorías. Es una práctica derrochadora, altamente ineficiente y que requiere mucha tierra. Para dar paso al pastoreo de ganado y cultivar la gran cantidad de cultivos necesarios para alimentar a los miles de millones de animales criados y sacrificados para la comida cada año, se han talado extensas áreas de bosques y otros hábitats antiguos. Las personas y animales que una vez vivieron allí son desplazados o asesinados. Esta destrucción desenfrenada ha llevado a la extinción de especies enteras. Ya se ha eliminado el 60% de las poblaciones animales del mundo solo en los últimos 50 años, y los investigadores identificaron tres causas principales, todas relacionadas con nuestro deseo de consumir carne:

  1. Destrucción de hábitats, principalmente para crear tierras de cultivo.
  2. Consumo de animales salvajes hasta la extinción.
  3. Sobrepesca.

Ecosistemas completos se están colapsando, especies se están perdiendo para siempre y la pérdida de plantas y vida marina reducirá la capacidad de la Tierra para absorber carbono. Esto agravará los efectos del cambio climático y llevará a aún más especies a la extinción.

Más del 30% de las zonas de pesca mundiales ya han alcanzado sus límites biológicos o requieren medidas drásticas para restaurarlas. Poblaciones acuáticas enteras están al borde del colapso, y todo esto por un producto que no necesitamos comer. Enormes redes arrastran trillones de peces de los océanos, pero no discriminan. Entre las especies “objetivo” se encuentran las capturas accidentales, que incluyen ballenas, delfines, marsopas, tiburones, tortugas e incluso aves marinas que se sumergen. Especies como el delfín de Maui y la ballena franca del Atlántico Norte están siendo empujadas al borde mismo de la extinción.

Piensa en ello la próxima vez que te pides un tataki de atún!

Cambiar a pescado de acuicultura hace poco para proteger a los peces silvestres, ya que muchos peces de acuicultura, incluidos el salmón y la trucha, son carnívoros y su alimentación está compuesta por peces capturados en estado salvaje que fueron arrastrados de los océanos o bien se tritura los peces muertos que no sobrevivieron la acuicultura para volver a alimentar los desafortunados que siguen vivos. A menudo, para empeorar el problema, su alimentación también incluye soja cultivada en tierras deforestadas. Para más información de invito a ver el documental de Netflix Una Vida en Nuestro Planeta – David Attenborough

El tercer límite de nuestro Bioma es el agua dulce. Es nuestro torrente sanguíneo, nuestro ciclo hidrológico del que dependemos. Una persona necesita para sobrevivir unos 3.000L de agua al día, sí es un montón! 50L para beber y higienizarnos, en países industriales unos 100L para lavar ropa y otras tareas domésticas y la industria necesita unos 150L. Pero el resto unos 2.500L necesitamos para producir nuestra comida. Estamos llegando rápido a la zona amarilla de este límite y debemos actuar ya. Aquellos de nosotros que tenemos acceso a agua fresca con sólo abrir un grifo rara vez pensamos en las escaseces de agua a nivel mundial. Sin embargo, 844 millones de personas no tienen acceso a agua limpia, y 300,000 niños mueren cada año a causa de la diarrea, vinculada al agua sucia y la falta de saneamiento. La situación se espera que empeore a medida que los efectos del cambio climático se hagan evidentes, siendo los más pobres del mundo los más propensos a sufrir las consecuencias.

Sin agua, nada puede vivir, pero sólo el tres por ciento del agua mundial es dulce, y solo un tercio de eso está disponible para uso humano. Debemos tener cuidado con cómo usamos este recurso precioso.

El verano pasado del 2023 hemos sufrido las consecuencias de la sequía en Andalucía en nuestras propias carnes, zonas enteras se han quedado sin agua. ¿Lo mejor que podemos hacer es realmente ducharnos solamente 3 veces a la semana en agosto como decían en las noticias?

A nivel global, la agricultura utiliza un asombroso 70 por ciento de toda el agua disponible, pero es la agricultura animal la que demanda la mayor cantidad. Esto se debe a que se necesitan asombrosos 18,000 litros para producir un kilo de carne de ternera, pero sólo 120 litros para producir un kilo de papas. Las granjas de cerdos más grandes utilizan suficiente agua para abastecer a una ciudad entera.

El cuarto limite de la Biosfera son Nutrientes. El aporte de nutrientes que es fundamental para el funcionamiento de la Biosfera viviente son los ciclos de nitrógeno y fósforo. Son los componentes esenciales de todos los seres vivos y son ingredientes claves en fertilizantes. La producción de fertilizantes químicos ha cuadriplicado la productividad de la agricultura, pero como empezamos a aplicar los fertilizantes en exceso y las plantas no son capaces de absorberlo, el sobrante llega a ríos, lagos y mares y causa un efecto que se llama eutrofización. Se produce alga en la superficie, que se pudre y así utiliza oxígeno. El oxígeno reducido cambia la composición química del sedimento en el fondo del lago, y así libera más fósforo. Empieza un ciclo vicioso que se autoalimenta y empeora el equilibrio del lago. Lo mismo pasa en los océanos donde se producen zonas muertas, ya existen unos 100 zonas muertas en todo el mundo como por ejemplo el Mar Báltico que es el mar más contaminado del mundo. Nuestro uso excesivo de nitrógeno y fósforo es uno de los problemas menos conocidos pero más graves que hay en la Biosfera. Estamos en plena zona roja para este límite y debemos actuar con máxima urgencia.

Acidificación del Océano es el quinto límite de nuestro plantea Tierra. Cuando emitimos CO2 a la atmósfera, un tercio acaba llegando a los Océanos. Eso ha cambiado la química del Océano. Le ha cambiado el PH y lo ha vuelto menos alcalino y más ácido por eso se llama acidificación del Océano. El Océano se ha vuelto 26% más ácido y si seguimos emitiendo tanto CO2, este proceso de acidificación continuará causando extinciones masivas de organismos. Estamos acercándonos rápidamente a la zona amarilla de este límite.

Nuevas Entidades son el sexto límite de nuestra Tierra. Son una variedad de contaminantes hecho por el hombre y reúne todo desde desechos nucleares hasta contaminantes orgánicos persistentes, la carga de metales pesados y microplásticos. Los humanos han creado 100 000 materiales nuevos, y muchos interactúan con el medioambiente de maneras catastróficas. No sabemos donde está el límite para este factor, ya que no hay datos a largo plazo y acumulativo.

La cría de animales es una fuente importante de contaminación del aire, la tierra y también de las vías fluviales. El aire dentro de las instalaciones de cría de animales contiene altos niveles de polvo orgánico que se sabe que causa problemas respiratorios. Tales granjas también pueden emitir contaminantes atmosféricos, incluyendo amoníaco y sulfuro de hidrógeno, así como microorganismos y toxinas. Tanto los trabajadores de las granjas como los vecinos pueden resultar seriamente afectados. 

La industria pesquera comercial es la mayor contribuyente individual de plásticos en nuestros océanos, siendo las redes de pesca desechadas las responsables de aproximadamente el 46 por ciento del famoso parche de basura del Pacífico. La conversación sobre la contaminación oceánica se ha centrado principalmente en los desechos de los consumidores, especialmente en las pajitas de plástico. Sin embargo, las pajitas representan menos del 1 por ciento de todo el plástico que llega al océano. En “Seaspiracy”, el narrador y director Tabrizi dirige la atención hacia la mayor fuente individual de plástico en el océano: los aparejos de pesca desechados. Sólo las redes de pesca representan el 46 por ciento del “gran parche de basura del Pacífico”. Tabrizi señala que “la pesca con palangre coloca suficientes líneas de pesca para envolver todo el planeta 500 veces cada día”, una de las muchas estadísticas impactantes citadas en la película. “Es totalmente correcto decir que debemos usar mucho menos plástico”, explica el periodista y activista ambiental George Monbiot en una entrevista en la película. “Pero incluso si no entrara ni un solo gramo de plástico en los océanos a partir de hoy, seguiríamos destrozando esos ecosistemas, porque el problema más grande con diferencia es la pesca comercial”. Poner fin a nuestro consumo de pescado hará más por restaurar los océanos que cualquier otra acción que podamos tomar. ¡Y si dejamos de comer carne, también estamos ayudando a los peces! Esto se debe a que los purines de animales de granja contaminan las aguas y crean zonas muertas en el océano donde ninguna especie marina puede sobrevivir.

Otro aspecto grave de los contaminantes persistentes orgánicos hechos por el hombre son los purines. La tierra se contamina con las vastas cantidades de purines producidos por miles de millones de animales de granja. Se sabe que es nocivo y debería almacenarse de manera segura, pero con demasiada frecuencia se esparce deliberadamente en la tierra o se filtra accidentalmente hacia ella. Se registran incidentes de contaminación cada semana y la mayoría de ellos involucran a granjas lecheras. A nivel mundial, los purines de animales de granja son un factor clave en el crecimiento de las zonas muertas oceánicas. A veces la causa se encuentra directamente en el agua. Un ejemplo son los acuiculturas para satisfacer la demanda de los peces más populares y demandados como los salmones. De cualquier manera, los efectos pueden ser devastadores. Los purines y otros contaminantes agrícolas contaminan regularmente los ríos, donde envenenan el agua y envenenan la vida acuática.  Cada granja de salmón produce la misma cantidad de residuos orgánicos que una ciudad de 10.000-20.000 habitantes. Y en su conjunto sólo la industria salmonera escocesa produce los mismos residuos orgánicos que toda la población de Escocia cada año. Te invito a ver el documental de Netflix – Seaspiracy.              Seaspiracy – La Pesca Insostenible

Los Aerosoles son el octavo límite planetario. Son partículas en la atmósfera que se denominan partículas de contaminación de aire. El 75% de la contaminación por aerosoles proviene de la quema de combustibles fósiles. Vemos una especie de bruma en el cielo porque interceptan la luz del sol, la dispersan como espejos y causan el llamado oscurecimiento global. La otra forma en la que los aerosoles afectan el clima es como disminuyen la luz solar, que es la fuente principal para elevar la temperatura del planeta, los aerosoles causan un enfriamiento. Eso no es nada positivo, ya que por este tapamiento no vemos claramente la gravedad del efecto invernadero. El tapamiento por aeorsoles se estima en unos 40% del efecto del calentamiento global y viene a un precio alto. La contaminación del aire mata a más de 7 millones de personas al año y quita 3 años de nuestra expectativa de vida. Llevando científicos a la conclusión que ya estamos en zona roja para este límite planetario.

El noveno y último límite es la capa de ozono y es el único límite dónde vamos en la dirección correcta. El ozono intercepta la radiación ultravioleta dañina, que impacta directamente nuestro ADN y causa enfermedades mortales como el cáncer de piel. Por eso cuando se descubrió en los años 80 el agujero en la capa de ozono en la Antártica, hubo pánico global. Se descubrió que la causa era la liberación de contaminantes químicos a la atmósfera, hizo que las naciones se unieron para eliminar estos químicos. Las advertencias científicas se convirtieron en acciones políticas. Es el primer y único ejemplo a día de hoy donde se han puesto todos de acuerdo para combatir un problema global. Hemos demostrado de poder cambiar el rumbo y volver a una zona segura para un límite planetario que habíamos cruzado, es prometedor que podamos repetirlo con los otros 8 límites planetarios.

El planeta nos está advirtiendo, los científicos nos han estado advirtiendo los últimos 30 años y ahora que sabemos los límites, aún tenemos la oportunidad de reconducir nuestro rumbo y volver a las zonas seguras de los 9 límites planetarios: Cambio climático, configuración de la Tierra, Biodiversidad, Agua dulce, Nutrientes, Acidificación del Océano, Nuevas Entidades y Aerosoles.

Ya no se trata de mantener un crecimiento económico por un lado y reducir el impacto global un poco por otro lado. No, ahora se trata de focalizar todo el modelo de crecimiento alrededor del equilibrio del planeta y sostenibilidad. La prioridad inmediata es reducir las emisiones de carbono a cero y así estabilizar la temperatura global lo más bajo posible. Reduciendo las emisiones drásticamente un 7% cada año, nos permitiría de reducir la emisión un 50% en una década y tendríamos una economía mundial libre de combustible fósil dentro de 30 años. Pero reduciendo las emisiones no es suficiente, también tenemos que reducir el carbono que ya está sobrecalentando el planeta y hay una manera muy eficaz de hacerlo. Plantar más arboles y proteger los habitats como bosques de algas que absorben CO2. Árboles tienen más ventajas que absorber CO2, también evitan la erosión del suelo, aumenta la fertilidad y productividad de la Tierra y por tanto deben de estar en el centro del desarrollo sostenible. Hay otra transformación que es muy sencilla pero quizás la más eficiente de todas. Todos podemos adaptarla empezando hoy mismo con una dieta basada en plantas. Es la forma más importante de contribuir a salvar el planeta. Hay otra transformación vital, que es la reducción de residuos, debemos cambiar el diseño de nuestro sistema de producción de uno lineal que no aprovecha los residuos, a uno completamente circular que no produce deshechos. Una economía circular y sostenible.

Resumiendo, empecemos hoy como individuos con estos 4 pasos de cambio mientras esperemos que se tome las decisiones necesarias a nivel político, económico y global.

  1. Reducir nuestra emisión de CO2
  2. Plantar árboles
  3. Cambiar a un estilo de vida y alimentación a base de Plantas
  4. Reducir nuestros residuos

Aprende más viendo el documental                “Romper los límites” de David Attenborough y Johan Rockström

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